Exposición permanente


El Museo Nacional de Arqueología y Etnología es una muestra de varios temas relacionados con la historia de la cultura maya en Guatemala, comenzando con los primeros grupos de cazadores recolectores que ocuparon nuestro país, hasta la época contemporánea que exhibe la continuidad de las culturas mayas, así como la comprensión del fenómeno multicultural, generando una identidad nacional a través de su colección arqueológica y etnológica.

 

La exhibición arqueológica ilustra el desarrollo de la cultura Maya organizado en sus períodos, Preclásico  (2,000a. c. al 250d.c.), Clásico (250 al 900d. c.) y Postclásico (900 al 1,450d. c.).En los inicios del Preclásico, la subsistencia se basó en la caza, recolección y agricultura incipiente. Con el tiempo llegaron a desarrollar complejos sistemas de irrigación, lo que produjo reservas alimenticias y sostén para toda una población.

 

Hacia el final, habían surgido las bases para el desarrollo de una gran civilización, que contaba con centros de gran desarrollo urbano, así como la intensificación del comercio y las relaciones interculturales con culturas distantes.

 

Las manifestaciones culturales más significativas de este período son, la aparición de la cerámica alrededor del año 1,500-1,200 a. c. y el desarrollo de la pirámide escalonada. Algunos sitios importantes fueron: Kaminaljuyú en la ciudad de Guatemala, Uaxactún y El Mirador en el Petén y El Baúl en la Costa Sur.

 

Durante el período Clásico se desarrollaron nuevos sistemas políticos que conformaron estados, los cuales rivalizaban por el poder. Los territorios estaban bien delimitados y eran administrados por una autoridad jerárquica centralizada. La progresiva exigencia por aumentar su prestigio y el dinamismo de una sociedad en constante crecimiento, condujo al perfeccionamiento de las ciencias y las artes, la expansión del comercio interregional, la propaganda política y las alianzas entre dinastías.

  

El apogeo de la cultura se manifestó a través de la aparición de su cerámica multicolor, por el uso en la arquitectura de la bóveda maya, con el culto del altar y la estela y por la usanza de textos jeroglíficos que registraron eventos importantes y fechas calendáricas. Algunos de los sitios importantes de este período son: Tikal -declarado Patrimonio de la Humanidad-, Río Azul, Naranjo en el Petén y Takalik Abaj en Retalhuleu.

  

El postclásico se caracterizó por el poder militar que prevalecía sobre el religioso, obligando a los residentes a trasladarse a lugares poco accesibles o amurallados, para salvaguardarse. Hubo importantes migraciones desde el Petén hacia el altiplano guatemalteco y la península de Yucatán, así como desde México hacia las costas y Tierras Altas. Con el arribo de los pipiles y toltecas se incorporó el uso de la cerámica plomizo tohil y el naranja fino, así como el gusto por la versatilidad del oro y cobre.

 

Además, la migración condujo a la formación de nuevos grupos culturales como los cakchiqueles, quichés, tzutuhiles, mames, pokomames, kekchíes, pokomchíes, chortís, pipiles y xincas, lo que llevó a una nueva organización social.

 

La expansión territorial estaba en su apogeo, por lo que cada grupo prolongó sus tierras hacia la costa sur, donde se abastecieron de cacao, sal y otros productos marinos. Estos reinos lucharon por su supremacía hasta la llegada de los conquistadores y conformaron el espectro multicultural que ha llegado hasta el presente. Algunos de los sitios importantes de este período son: Tayasal en Petén y Gumarcaah, Iximché y Zaculeu en el altiplano guatemalteco.

 

Al inicio del período colonial, en el siglo XVI, las comunidades indígenas dispersas por todo el paisaje guatemalteco fueron reorganizadas en nuevos pueblos, los cuales a través de los siglos adquirieron características propias.

 

La esencia de la antigua civilización maya persiste hasta la actualidad, manifiesta en la cosmovisión, los idiomas mayances, las tradiciones, costumbres y en la permanencia de antiguas técnicas, oficios y artes.  La tradición oral y la práctica cotidiana, han sido los canales de transmisión de la cultura, la cual evoluciona dinámicamente a la par de las necesidades de las nuevas generaciones.

 

La multiculturalidad de la nación guatemalteca se fundamenta en la herencia ancestral prehispánica y en la de aquellos pueblos de origen europeo y africano, que al presente comparten una historia común de 500 años.  Xincas, garífunas, ladinos y 21 pueblos mayas, fundamentan la identidad y la unidad nacional.

 

 

 

 

 

 

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