PERIODO CLÁSICO

  • El período Clásico es la época ubicada cronológicamente entre los años 300 y 900 de nuestra era. Se dice que este período consolidó el urbanismo en el Nuevo Mundo. Hubo importantes avances artísticos, arquitectónicos monumentales, en escritura, matemáticas y calendario.

    Durante el período Clásico, la civilización se desarrolló en la Costa Sur, el Altiplano, las Tierras Bajas de Petén y varios otros lugares en el país. El Clásico se distingue por el uso extensivo de información y sistemas simbólicos. Además de los monumentos con la serie inicial, también se observan construcciones de techos de edificios basados en el arco como soporte. Los sacerdotes fueron los líderes y tuvieron bastante influencia en todos los habitantes de las ciudades y la teocracia maya se mantuvo.

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  • En la Los centros ceremoniales del período Clásico tienen templos elaborados con piedra finamente cortada, palacios, juegos de pelota, acrópolis y un complejo de monumentos consistentes en las estelas y altares esculpidos. Algunos de estos rasgos empiezan en el anterior período Preclásico, pero es durante el Clásico que se encuentran ampliamente dispersos en la mayoría de sitios ceremoniales y ciudades que contaban con una élite gobernante.

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    La civilización maya durante el período Clásico fue una de las sociedades que contaron con una organización estatal temprana. Gracias a sus estelas con inscripciones jeroglíficas y fechas calendáricas, se conocen los nombres de los grandes gobernantes, sus territorios, registros dinásticos y relaciones entre sitios las cuales se dieron a través de alianzas e interacciones comerciales. La presencia de cerámica pintada, elaborada finamente, también aporta información relevante a la manera cómo se organizaban los sitios y la jerarquía.

    Este período se divide en Clásico Temprano (300-650 DC), Tardío (650-800 DC) y Terminal (800-1000 DC).

    Bárbara Arroyo

    EL USO DEL TEMASCAL Y LA MEDICINA TRADICIONAL

    El temascal es el baño de vapor utilizado por los indígenas desde tiempos prehispánicos. Este consiste en una construcción en forma de cúpula que tiene forma de horno y construido con adobe, el cual tiene una pequeña puerta. Su nombre viene del idioma nauta, temaz, vapor y calli, casa. En su interior se colocan piedras calientes sobre las que se arroja agua para producir vapor.

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    Algunos sitios arqueológicos que tienen temascales incluyen Piedras Negras, Quiriguá, Agua Tibia, Los Cimientos-Chustum y El Baúl en Guatemala. Se cree que se utilizó con propósitos curativos o para purificarse previo a un evento importante. Su uso persiste en muchas comunidades del Altiplano de Guatemala y al temascal se le denomina tuj o chuj.

    El uso del temascal y la medicina tradicional están muy relacionados. El temascal lo usan las mujeres embarazadas y después del parto en muchas comunidades tradicionales. Los baños de vapor son parte integral del proceso de recuperación después del parto. Estos se acompañan del uso de varias hierbas medicinales que ayudan a la recuperación de las mujeres después del embarazo.

    Asimismo, el temascal también es utilizado cuando existen enfermedades circulatorias, respiratorias y otras. Para ello se utilizan hierbas como el pericón, eucalipto, encino, ruda, romero, alcanfor, manzanilla, entre otras. Algunas hierbas se usan cuando se calienta el temascal y posteriormente otras cuando las personas están adentro. Cada una tiene un propósito curativo específico bien conocido por los expertos en la medicina tradicional.

    Bárbara Arroyo

    CARACTERÍSTICAS CULTURALES DE LOS MAYAS

    Los mayas desarrollaron una de las civilizaciones más avanzadas del mundo antiguo, en una región de más de 400,000 km cuadrados, comprendida desde los estados mexicanos de Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo, la totalidad de las repúblicas de Guatemala y Belice, hasta los límites occidentales de las repúblicas de Honduras y El Salvador.

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    La cultura maya clásica se desarrolló en las tierras bajas por más de medio milenio (300-900 d.C.), en la época conocida como "edad de oro" por el florecimiento de artes, tales como escultura, pintura, música y danza. La secuencia cultural completa de los mayas se ha dividido en tres periodos: Preclásico o Formativo (2,000 a.C.-300 d.C.), Clásico (300-900 d.C.), y Postclásico (900-1542 d.C.)

    Los mayas desarrollaron su civilización en un ambiente selvático tropical, sobre la base del cultivo del maíz, refinando y embelleciendo los logros culturales del resto de civilizaciones mesoamericanas que los precedieron. Sin bestias de carga o ruedas industriales, los mayas construyeron enormes plataformas, templos y pirámides elevadas, utilizando piedras calizas que transportaban en sus espaldas. La civilización maya también produjo el sistema de escritura más sofisticado del Nuevo Mundo; un calendario de precisión insuperable; y un sistema de numeración vigesimal, que incluía el cero - un concepto desconocido para los antiguos griegos y romanos; e inscripciones en piedra y vasijas pintadas con escenas de gracia y belleza. Pese a que las grandes ciudades de los antiguos mayas fueron abandonadas, el pueblo maya ha sobrevivido hasta nuestros días, ocupando aun la región que habitaron sus ancestros.

    Héctor L. Escobedo A.

    RITUALES Y ESPIRITUALIDAD MAYA

    La civilización maya practicó una serie de rituales, algunos de los cuales perduran hasta la fecha. En el mundo maya existieron muchas deidades sobrenaturales así como entidades y fuerzas sagradas. El universo maya era sagrado y estaba unido al calendario, astronomía y el cosmos.

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    Para manejar este universo sagrado, se hizo necesaria la presencia de los shamanes, sacerdotes y los gobernantes-sacerdotes. Estos fueron los responsables de identificar a quién debían adorar.

    Los dioses y el mundo maya estuvieron relacionados con los cuatro puntos cardinales que a su vez, tenían asociaciones de colores. Estos se asociaban a la noche y el día, a la vida y la muerte. Por ejemplo, el color rojo se asociaba al este, el negro al oeste, el blanco al norte y el amarillo al sur. Los dioses formaban parte del tiempo sagrado, calendario y la astronomía. Los astros y sus movimientos fueron claves en la definición de conceptos estructurales del universo maya.

    Los gobernantes-sacerdotes eran especialistas religiosos o shamanes. Desde tiempos preclásicos existe evidencia de la presencia de shamanes. Los shamanes son especialistas religiosos que tenían poderes especiales para ayudar a los miembros de la comunidad a manejar las fuerzas sobrenaturales. Los shamanes fueron intermediarios para comunicar al mundo real con los ancestros y los dioses. Ellos también curaban enfermedades y predecían el futuro. Los shamanes mayas se comunicaban con el mundo supernatural al alcanzar estados de trance inducidos por fiestas, consumo de alcohol y sangramiento ritual. Las representaciones en el arte maya, como por ejemplo algunos vasos polícromos, muestran a los gobernantes y sacerdotes en su papel de shamanes practicando bailes, comunicándose con los dioses, fumando y otras prácticas.

    El autosacrificio fue una práctica ritual en la civilización maya. Esta consistió en el autosangramiento de los genitales, la lengua y otras partes del cuerpo dejando caer la sangre en platos. Esta sangre era luego colocada en papeles que posteriormente se quemaban y en el humo se observaba a una serpiente. Algunas veces quienes hacían el auto sacrificio tenían visiones a través de las cuales los ancestros les comunicaban conocimientos sagrados y anunciaban eventos futuros. Algunos monumentos y vasijas tienen representaciones de esta práctica.

    Además de la sangre humana, también se sacrificaron animales para los ancestros y los dioses.

    Tomado de Ancient Maya. Arthur A. Demarest. Cambridge University Press. 2005.

    Bárbara Arroyo

    ORGANIZACIÓN SOCIAL Y ESTRATIFICACIÓN

    Como en la mayoría de sociedades preindustriales, la sociedad maya no puede entenderse como algo separado de la organización política, religiosa y económica, ya que todos esos aspectos se interrelacionaban entre sí. Por ejemplo, los gobernantes y sus parientes no solamente ejercían funciones religiosas, sino también actividades de carácter laico tales como diplomacia, guerra e intercambio de bienes.

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    La sociedad maya era estratificada y estaba constituida por gobernantes, nobles, plebeyos y esclavos. La nobleza constituía un estamento social privilegiado, pues era mantenido por el resto de la población y sus miembros más conspicuos eran los reyes y su familia, seguidos por nobles subordinados que fungían como sacerdotes, guerreros y jefes de linaje. Tanto cortesanos como artesanos eran tenidos en alta estima por los gobernantes y algunos escribanos incluso pertenecieron a familias reales o nobles. Los comerciantes alcanzaron una elevada posición social y económica en el Postclásico.

    La mayor parte de la población estaba integrada por los plebeyos, quienes hacían posible la producción agrícola y brindaban la labor física indispensable para construir y mantener templos, palacios y plazas. Además, desempeñaban todos aquellos oficios necesarios para la elaboración de adornos y objetos destinados al culto y a las ceremonias dedicadas a las deidades y la nobleza. Los plebeyos eran artesanos, comerciantes, agricultores y todos aquellos dedicados a labores como la caza, la pesca, etc. La escala social más baja estaba integrada por los esclavos, quienes podían llegar a esa condición por haber delinquido, tener deudas que no podían pagar, o por ser hijos de esclavos o prisioneros de guerra.

    Héctor L. Escobedo A.

    ARQUITECTURA

    Los edificios eran construidos con piedra caliza y se generalizó el uso de techos abovedados de piedra en el interior de los cuartos de los principales templos y palacios.

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    La piedra fue debidamente labrada y sirvió para la construcción de muros, los que a su vez fueron recubiertos con capas de estuco para obtener un mejor acabado. Sobre los muros estucados se aplicaron diferentes técnicas decorativas, ya sea a través de la presencia de mascarones en la fachada o por el empleo de pinturas polícromas en rojo, azul, verde, negro, blanco y otros, dando con ello un espectacular colorido a las construcciones.

    Durante el Clásico Tardío, el desarrollo arquitectónico también está relacionado con un aumento en la dimensión de las obras. En todas partes se observa que las construcciones fueron aumentadas considerablemente y los templos adquirieron una verticalidad singular, que los convirtió en imponentes y majestuosos. El empleo de techos con bóveda de piedra se generalizó en este período y al mismo tiempo se incrementaron las grandes cresterías localizadas en la parte más alta de los templos, en donde se esculpieron figuras de gobernantes y dioses. Todo el conjunto estaba decorado con estuco y pinturas multicolores, considerándose que el uso de la policromía dio una característica particular a la unión de escultura con arquitectura.

    El estilo arquitectónico se manifestó principalmente por el juego de volúmenes que se presenta en los diferentes cuerpos escalonados que componen la base de los edificios. Los muros se presentan en forma de talud y se acompañan muchas veces de molduras, cornisas y otros elementos decorativos. Largas y amplias calzadas, algunas de ellas con parapetos a sus lados, fueron construidas para unir los conjuntos residenciales más importantes de las ciudades.

    Alrededor de los centros ceremoniales se localizaban las casas y talleres de pobladores de menor rango social. Sus residencias fueron edificadas sobre plataformas bajas que les evitaba estar en contacto directo con el suelo y las casas fueron echas generalmente con materiales perecederos compuestos de bajareque (palos entretejidos con cañas y barro) madera y techos de palma local. Las canteras, embalses de agua, campos de cultivo, basureros, arcilla para la fabricación de vasijas y otros rasgos de producción se encontraban dispersos en los alrededores de los sitios.

    Juan Antonio Valdés

    LOS CALENDARIOS MAYAS

    Los mayas tenían dos calendarios: uno ritual, llamado Tzolk'in, y otro civil, conocido como Haab. Además, contaban con otros sistemas para registrar el paso del tiempo, tales como la Rueda Calendárica, la Cuenta Larga y la Serie Lunar.

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    El Tzolk'in era un calendario de carácter ritual y adivinatorio, que constaba de 260 días, divididos en 13 períodos de 20 días. El primer día del ciclo era 1 Imix y para que esta misma combinación de número y nombre de día se repitiese, sería necesario que transcurriesen 260 días o sea 20 trecenas (20 x 13 = 260). Cada uno de los días del Tzolk'in era asociado con un nahual o ser sobrenatural en particular, que ejercía influencia sobre las personas y los acontecimientos de su vida.

    El Haab, era un calendario civil que tenía como base la duración del año solar o "vago", por lo que constaba de 365 días, divididos en 18 meses de 20 días, más 5 días llamados Uayeb (18 x 20 = 360 + 5 = 365). Como resultado de la aplicación de diversas correcciones al Haab, este calendario fue un diez milésimo de día más exacto que el Calendario Gregoriano. Cada mes del Haab estaba asociado a una divinidad, mientras que durante el Uayeb se celebraban las ceremonias del año nuevo.

    La combinación del Tzolk'in y el Haab conforma un ciclo recurrente de 52 años, llamado Rueda Calendárica. Por ser un calendario mayor que el otro, para que se repitiese una misma fecha era necesario que transcurriesen 18,980 días o sea, 52 años para que se repitiese una misma fecha.

    Este período quizá tuvo su origen en la observación constante y metódica de las Pléyades, cuyo paso por el cenit ocurre precisamente cada 52 años. Los mayas creían que cada vez que se completaba una Rueda Calendárica, el universo entraba en una crisis cósmica que amenazaba su supervivencia. Esperaban entonces con ansiedad el paso de las Pléyades, que garantizaba la existencia de la humanidad durante los próximos 52 años.

    La Cuenta Larga aparece normalmente al principio de una inscripción, motivo por el cual también se le llama Serie Inicial. Esta cuenta registraba el tiempo en forma lineal, ya que representa un conteo de los días que han transcurrido desde la llamada "fecha era maya" (13.0.0.0.0 4 Ajaw 8 Cumku; 12 de agosto del 3,113 a.C.) hasta la fecha conmemorada en cualquier inscripción. Aunque se ignora el suceso que conmemora la "fecha era" escogida por los mayas como base de su cronología, se cree que pudo ser un evento astronómico. De manera típica, los jeroglíficos de la Cuenta Larga se hayan precedidos por otro de mayor tamaño que se denomina Glifo Introductor o Inicial. En el centro de este signo aparece un elemento variable que representa a la deidad patrona del uinal o "mes" referido en la Serie Inicial. Cinco período integran la Cuenta Larga: baktun (144,000 días), katun (7,200 días), tun (360 días), uinal (20 días) y kin (1 día).

    La Serie Lunar constituye el cómputo de las lunaciones e integra un grupo variable pero constante, de seis a ocho jeroglíficos de naturaleza diversa (denominados A, B, C, D, E y X). Con mucha frecuencia, los signos de la Serie Inicial, aparecen entre los jeroglíficos que indican la posición del Tzolk'in y el Haab. A la Serie Lunar también se le conoce como Serie Suplementaria, porque en cierto modo constituye un complemento a la información que proporciona la Serie Inicial. Sus signos proporcionan datos acerca de la edad de la luna, la duración y número del mes lunar, así como el nombre de la deidad lunar regente.

    Héctor L. Escobedo A.

    ORÍGENES Y DESARROLLO DE LA ESCRITURA

    Pese a que los mayas no inventaron la escritura en Mesoamérica, sí lograron desarrollar el sistema más complejo de la América Precolombina.

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    Por medio del uso de cerca de 800 signos diferentes, los mayas documentaron diversos acontecimientos históricos, astronómicos, matemáticos y mitológicos. Aproximadamente 5,000 textos fueron esculpidos o incisos en estelas, altares, paneles, dinteles, tronos y pequeños objetos portátiles. Además, también fueron pintados en vasijas, murales y cuevas.

    Los antecedentes más directos de la escritura maya corresponden a monumentos de la costa sur y el altiplano de Guatemala, que datan del 100 a.C. al 100 d.C. Los primeros ejemplos de escritura en las tierras bajas mayas, que se localizan en sitios como El Mirador, Nakbe, Cerros y Tikal, muestran consistencia en la configuración gráfica y formato de textos posteriores y están asociados con un incremento en la construcción de obras arquitectónicas monumentales, entre el 200 y el 50 a.C. Como fuente de conocimiento, la escritura se convirtió en un importante instrumento de poder para la elite de la antigua sociedad maya a finales del Preclásico, cuando se consolida la inequidad social y los fundamentos religiosos que la justifican.

    En el Clásico Temprano aparecen los primeros monumentos que contienen el conjunto total de rasgos típicos de la escritura maya, como la Estela 29 de Tikal (292 d.C.), por ejemplo. En el Clásico Tardío se perfecciona la caligrafía y aparece la mayor cantidad de inscripciones, pero los ejemplos de escritura maya disminuyen a partir del Clásico Terminal y a lo largo del Postclásico, hasta desaparecer por completo tras la caída de Tayasal, la capital de los Itzaes, a manos de los españoles en 1,697 d.C.

    Héctor L. Escobedo A.

    DESARROLLO DE LA CERÁMICA, TÉCNICAS Y ESTILOS

    La cerámica es uno de los artefactos que proporciona valiosa información, ya que ésta sufre cambios en cortos períodos de tiempo.

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    Estos cambios quedan documentados en las vasijas hechas con barro, mismas que son cocidas y algunas veces son pintadas. Esto contrasta con otros artefactos perecederos de los cuales ya no se tiene evidencia por haber sido elaborados en cestería, madera, plumas, tejidos y otros.

    La cerámica ofrece información importante sobre el grupo social que la elaboró. La evidencia más antigua de elaboración de cerámica en Guatemala la tenemos en la Costa Sur durante el Preclásico Temprano. En los sitios arqueológicos encontrados a orillas de manglares y esteros, representantes de los primeros pueblos sedentarios, se elaboraba cerámica copiando jícaras y recipientes de la naturaleza. Seguramente, previo al uso de cerámica y posiblemente junto al uso inicial de la misma, se utilizaron jícaras decoradas que se obtenían de la naturaleza. Estas tuvieron una variedad de formas, siendo las más características aquellas en forma de cuencos globulares, también conocidos como tecomates y calabazas. Los primeros ejemplos encontrados en la Costa Sur consistían de este tipo de formas.

    Más adelante, conforme se desarrollaron los grupos sociales en el tiempo, el inventario cerámico se volvió más extenso y sofisticado, como se ilustra en los vasos cilíndricos polícromos, típicos del período Clásico en las Tierras Bajas Mayas.

    La cerámica fue elaborada con arcilla. Esta arcilla fue especialmente seleccionada por los antiguos alfareros quienes tuvieron conocimientos particulares sobre su calidad. A la arcilla se le agregaba un desgrasante para darle la consistencia o plasticidad adecuada. Este desgrasante podía ser arena molida, ceniza, concha molida, cuarzo, o una combinación de varios elementos. Luego se le agregaban pequeñas cantidades de agua y se amasaba para eliminar bolsas de aire y alcanzar la consistencia adecuada.

    Tomado de "Tecnología cerámica, manufactura y decoración" Bernard Hermes Piezas Maestras Mayas. Galería Guatemala III. Fundación G&T Continental. 1996

    Bárbara Arroyo

    FIGURILLAS DEL PERÍODO CLÁSICO

    Durante el Período Clásico (250 a 900 d.C) las figurillas sufrieron algunos cambios. En el Clásico Temprano (250 a 550 d.C) desaparecieron del Altiplano de Guatemala, mientras que en Petén fueron muy escasas. En cambio, en el Clásico Tardío eran muy abundantes en todas las regiones del país e incorporaron ricos detalles de estatus.

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    En su manufactura, las figurillas del Clásico combinan los métodos del modelado, cara hecha con molde y el cuerpo modelado y hechas totalmente en molde. En algunos casos las cabezas iban provistas de apéndices para ensartarlas a los cuerpos. La parte más difícil de elaborar es la cara, por lo que talvez escultores en barro se encargaban de modelar un original, de donde sacaban moldes. En Piedras Negras se han descubierto moldes de cara en áreas domésticas, señalando que las personas podían elaborar sus propias figurillas según sus necesidades.

    Además de los detalles de estatus, las figurillas proveen información sobre las actividades de los miembros de la élite. Se han identificado guerreros con tocados de plumas y lanzas, vestidos con pieles de animales; posibles sacerdotes que llevan máscaras de deidades; y altos funcionarios que llevan los mismos tocados que aparecen en las estelas. Las mujeres tienen elaboradas vestimentas, a veces con detalles de textiles y peinados altos y escalonados como en forma de pirámides, ataviadas con gruesos collares, cuyas cuentas a veces están pintadas de verde y blanco, como denotando su calidad de jade y concha. También son comunes los enanos y los individuos con parafernalia del juego de pelota. Los temas de la vida común son muy raros y la mayoría de figurillas presenta a individuos vestidos a la usanza de la elite.

    Al parecer, las figurillas tenían diversas funciones durante el Clásico. Al igual que las del Preclásico, muchas se encuentran quebradas, en basureros y rellenos de estructuras que funcionaron como viviendas, por lo que no se descarta que tomaran parte en rituales domésticos. Por el contrario, casi no se les encuentra en espacios de culto público, como las plazas en donde están las estelas y los altares. Algunas llevan agujeros a los lados, señalando que las llevaban colgadas al pecho, mientras que otras cuentan con apéndices que las mantenían de pie, talvez en alguna especie de altar. En Guatemala, no es común encontrar figurillas como parte de las ofrendas funerarias, pero en la Isla de Jaina, México, que funcionó como necrópolis, sí se les ha descubierto en contextos funerarios.

    Por otra parte, existe lo que en Arqueología se clasifican como pitos y ocarinas, por su función para emitir sonidos. Sin embargo, están hechos con las mismas técnicas de las figurillas, en su mayoría a base de molde completo, probablemente para formar en su parte posterior la cámara de aire. Estos pitos y ocarinas pudieron formar parte de los rituales y ceremonias que acompañaban al juego de pelota, partos, ritos curativos, invocaciones, muerte, etc.

    Para el período Clásico también hay numerosas figurillas en formas de animales como perros, búhos, aves en general, jaguares, venados, etc. Algunos perros y venados aparecen con collares, indicando su condición de animales domésticos.

    Matilde Ivic de Monterroso

    TÉCNICAS DE MANUFACTURA

    La cerámica se elaboró de varias maneras.

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    La forma más sencilla consistió en el "pellizcado", que es una técnica donde se aprieta el barro entre los dedos repetidas veces, hasta conseguir la forma deseada. El "modelado en hueco" se obtenía haciendo un agujero en una bola de arcilla que se iba extendiendo hacia arriba, hasta definir su forma. El "enrollado" fue una técnica donde se unían rollos de barro hasta formar un recipiente. Posteriormente, se alisaban las superficies dejando apenas ver las ondulaciones. El "moldeado" se realizaba presionando la pasta sobre o dentro de un molde que fue la versión negativa de la forma deseada. La "unión de tabletas" se utilizó para elaborar vasijas rectangulares. Se modelaban tabletas planas que posteriormente se pegaban.

    Algunas vasijas tuvieron una serie de modificaciones en la superficie. Estas se hicieron a través de cortes como por ejemplo el acanalado, esgrafiado, media caña, brochado, cepillado, achaflanado, inciso o ranurado. Además, también se hicieron aplicaciones para remover porciones de la superficie como el raspado, tallado, excavado, calado e incrustado. En ocasiones, también se observa la aplicación de formas variadas para embellecer las vasijas a lo que se le denomina aplicado o pastillaje.

    Una vez terminada la vasija, generalmente se cubría por engobe, baño, pintura, o estuco. El engobe consistía en una capa de barro mezclado con agua a la que a veces se le agregaban pigmentos. El baño era una capa más delgada de engobe. La pintura era la aplicación de pigmentos antes o después de la cocción de la pieza de barro. El estuco consistía en colocar una cubierta de cal o yeso sobre la superficie de la vasija después de haberla cocido.

    Una vez aplicada la cubierta, se usaban técnicas decorativas como la decoración positiva y negativa. En la decoración positiva se aplicaba un fondo o diseños pintados sobre un fondo general. Los tipos más utilizados fueron el monócroma, que consistía en pintar el artefacto de un solo color, bícromo, cuando se pintaba de dos colores y polícromo cuando se pintaba de tres o más colores. En la decoración negativa se aplicaba una capa provisional de material aislante sobre secciones de la pieza y se distribuía una capa de color sobre el resto. Luego se removía la capa aislante al quemarla. Un buen ejemplo de esta decoración es el tipo Usulután.

    Entre los acabados se tienen el alisado, bruñido y el pulido. El alisado proporcionaba una textura uniforme de la superficie; el bruñido tenía una textura uniforme y apariencia más lustrosa aunque irregular y el pulido, producía una superficie uniforme y altamente lustrosa.

    En tiempos prehispánicos, la cerámica se elaboraba de dos formas: cruda y cocida. La mayoría de ejemplos corresponde a cerámica cocida, la cual estuvo sujeta a temperaturas entre 700 y 900 grados centígrados.

    Tomado de "Tecnología cerámica, manufactura y decoración" Bernard Hermes Piezas Maestras Mayas. Galería Guatemala III. Fundación G&T Continental. 1996

    Bárbara Arroyo

    LITICA

    El inventario de utensilios que poseían los mayas y las sociedades prehispánicas de Mesoamérica en general era bastante amplio. Dentro de estas destacan sobre todo, y como es fácil suponer, los artefactos de piedra.
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    Al conjunto de estos artefactos se le denomina lítica y se divide en mayor y menor. La lítica mayor incluye aquellos objetos destinadas a labores de procesamiento de alimentos, tal el caso de las piedras de moler, machacadores y morteros y también otros como los alisadores, pulidores, rayadores de corteza y los aros de piedra. Para su elaboración se utilizaron las técnicas de percusión y pulido. Los materiales más utlizados para tallar estos artefactos fueron rocas igneas en particular las más abundantes como son el basalto y la andesita. Las piedras de moler evolucionaron conforme el tiempo de formas simples planas o concavas sin soportes, a formas más complejas y elaboradas que incluían soportes y en algún momento estuvieron adornadas con efigies o figuras decorativas convirtiendose en verdaderas esculturas.

    El complemento de la piedra de moler se conoce como mano y es la parte activa del conjunto, pues es la que ejerce la tarea de triturar los materiales que se procesan sobre la superficie de la piedra. Las manos se presentan en una amplia variedad de tamaños y formas, pudiendo ser cilíndricas, oblongas, achatadas, planas, ovaladas, etc. Por otro lado, la lítica menor está constituída por aquellos objetos destinados al corte, raspado y punzonado de diversos productos, así como armas para cacería o de defensa. Las materias primas más usuales empleadas en la elaboración de tales objetos fueron el pedernal y la obsidiana. Las técnicas utilizadas para producir artefactos incluyeron percusión directa, indirecta y bipolar, así como presión. Las industrias de lítica menor más conocidas son las de lascas, navajas prismáticas, puntas de proyectil y puntas de flecha. Las navajas prismáticas, el objeto más común de la lítica menor, se extrían de núcleos formados por percusión y luego reducidos por presión.

    OBSIDIANA Y SÍLEX

    La obsidiana es un vidrio natural de origen volcánico que se forma por el rápido enfriamiento de ciertos tipos de lava que poseen un alto contenido de sílice.

    escribiendo ideas

    La obsidiana es un vidrio natural de origen volcánico que se forma por el rápido enfriamiento de ciertos tipos de lava que poseen un alto contenido de sílice. Sus características físicas la hacen apta para la fabricación de artefactos cortantes y punzantes, pues su filo es extremadamente agudo. El color y la textura de la obsidiana varían por el contenido mineralógico de la misma, aunque generalmente es de color negro lustroso. Sin embargo existen obsidianas de color gris, café, verde y rojo. En Guatemala los yacimientos más importantes por su explotación prehispánica son El Chayal, San Martín Jilotepeque e Ixtepeque.

    El Chayal se localiza hacia el noreste de la ciudad de Guatemala en los departamentos de Guatemala y el Progreso. Este yacimiento posee numerosos afloramientos que fueron explotados en la época prehispánica, para la elaboración de lascas y navajas prismáticas. La fuente de San Martín Jilotepeque se localiza en el municipio del mismo nombre en el departamento de Chimaltenango. También fue explotada durante la época prehispánica desde épocas muy tempranas y sus materiales se han localizado incluso en la costa de Chiapas, México. En cuanto a la fuente de Ixtepeque, ésta se localiza en las inmediaciones del volcán del mismo nombre en el departamento de Jutiapa. Esta obsidiana es de color café, textura lista y de buena calidad para el tallado. Se utilizó principalmente en los períodos Clásico y Postclásico.

    El sílex es un sedimento químico de sílice, que se presenta en forma de nódulos de pedernal. La variedad oscura se denomina "flint", en tanto que la variedad clara se conoce como "chert". Con este material, propio de zonas donde predominan los terrenos cársticos, se produjeron objetos cortantes tales como hachas, cuchillos y navajas, así también puntas de proyectil y de flecha y objetos excéntricos. La dureza del pedernal permitía la durabilidad y rendimiento de los artefactos.

    EL JUEGO DE PELOTA EN EL PERÍODO CLÁSICO

    El juego de pelota fue una actividad característica de todos los pueblos mesoamericanos y fue muy difundido en toda el Área Maya desde el período Preclásico Medio hasta el Postclásico Tardío.

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    Aunque se ha considerado la posibilidad de que tuviera una función deportiva, el juego de pelota era más que todo un ritual de tipo religioso, donde se representaba la lucha entre fuerzas opuestas, como el bien y el mal. El Popol Vuh proporciona bastante información con respecto al significado de este ritual, especialmente en el relato de los jóvenes gemelos Hunahpu e Xbalanqué, quienes juegan con los dioses del inframundo (Xibalba), derrotándolos. El Juego de Pelota era entonces una forma de conmemorar un acontecimiento mitológico que aseguraba el orden en el cosmos.

    Durante el período Clásico hay bastantes representaciones de jugadores de pelota, que se encuentran en vasijas pintadas, figurillas de barro y esculturas en piedra. Las partes principales del atuendo de los jugadores incluían un cinturón o yugo de cuero que cubría la cadera y la cintura, así como un protector en una de las rodillas. El jugador golpeaba la pelota de caucho sólido con la cadera, apoyado en una de sus rodillas.

    Las canchas para juego de pelota en el Período Clásico consistían de dos estructuras rectangulares y alargadas que delimitaban un corredor que funcionaba como campo de juego. Los laterales de la cancha generalmente eran inclinados, aunque hay algunos ejemplos de laterales escalonados o verticales. Estos laterales podían presentar esculturas que marcaban la mitad de la cancha, las cuales solían ser efigies de animales. En algunos casos se han encontrado marcadores en la forma de altares circulares, colocados en el propio piso de la cancha.

    Aunque se desconocen muchos detalles del juego de pelota, si puede afirmarse que constaba de dos equipos, quienes tenían que pasar la pelota al otro lado de la cancha, cuya división era indicada por los marcadores a sus lados. También se sabe que pudieron existir variantes en el juego, especialmente por el tamaño de la pelota y el número de jugadores. Recientemente se ha considerado que los glifos que aparecen dentro de las representaciones de pelotas son indicativos de una medida de tamaño. Algunas representaciones del juego de pelota indican que también podía involucrar sacrificios humanos, lo que sugiere que algunos jugadores pudieron ser prisioneros de guerra que al final eran decapitados o se les extraía el corazón.

    La función del juego de pelota iba más allá de lo religioso, ya que también pudo formar parte de las actividades de tipo político. En marcadores y otras esculturas aparecen gobernantes y otros personajes importantes vestidos como jugadores, por lo que se considera que sirvió como medio para conmemorar alianzas con otros reinos y la presentación de herederos.

    Tomás Barrientos

    EL ORIGEN DEL JUEGO DE PELOTA

    Una de las tradiciones culturales de mayor relieve en la Mesoamérica fue el juego de pelota, práctica que parece haberse originado hace 3,000 años en el área olmeca, zona productora de caucho, material utilizado en la manufactura de las pelotas.

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    Las evidencias arqueológicas más antiguas del juego son figurillas antropomorfas de barro que retratan a jugadores, que se han descubierto en Michoacán y el Altiplano Central de México. Tales representaciones corresponden a la época de influencia olmeca en Mesoamérica, por lo que la tradición del juego de pelota parece dar inicio entre el 1,500 a.C. y el 600 d.C.

    Las canchas mesoamericanas más antiguas han sido descubiertas en el área olmeca, ya que las de La Venta, Tabasco, y San Lorenzo, Veracruz, datan aproximadamente del 700-1000 a.C. Elementos alusivos al juego de pelota también aparecen desde épocas pretéritas en esculturas de piedra olmecas, como la escultura de un jugador de pelota descubierta en San Lorenzo, que data del 900 a.C. Además, algunas lápidas "olmecoides" de Dainzú, Oaxaca, fechadas para el 350 a.C., muestran individuos ataviados con parafernalia de juego.

    Pese a que los orígenes del juego de pelota en el área maya son obscuros, en los sitios Finca Acapulco, El Vergel y San Mateo localizados en el altiplano chiapaneco, se han identificado canchas que datan del Preclásico Medio, alrededor del 500 a.C. En Abaj Takalik, Retalhuleu, y Sakajut, Alta Verapaz, también se han encontrado canchas de juego que corresponde a una época de transición entre el Preclásico Medio y el Tardío.

    En las tierras bajas mayas, las canchas de juego aparecen un tanto más tarde en el Preclásico Tardío (300 AC-200 d.C.), en Cerros, Pacbitún y Colhá en Belice, Toniná en Chiapas y Nakbé en Petén. No obstante, la mayoría de canchas de juego de pelota hasta ahora descubiertas datan del Clásico Tardío (600-900 d.C.), época en la que el ritual del juego de pelota ya se había formalizado en toda Mesoamérica. Tras la conquista, las asociaciones del juego de pelota con el sacrificio humano y prácticas religiosas consideradas como idólatras por los sacerdotes españoles, causaron su casi total desaparición. Sin embargo, en tiempos recientes se ha intentado revivir la práctica del juego de pelota en Guatemala, como un deporte que enlaza el pasado con el presente, a través de la formación de equipos que compiten en juegos de exhibición.

    La arquitectura de las canchas refleja el carácter ceremonial del juego de pelota, así como su ubicación en las plazas principales del epicentro de las ciudades mayas, su asociación con templos y temascales, así como el simbolismo de los elementos iconográficos que muestran. La arquitectura diversa de las canchas de juego parece implicar diferencias temporales y estilísticas, así como variantes en su práctica. En los juegos de pelota típicos, la cancha era un espacio rectangular limitado por dos plataformas paralelas de forma alargada con extremos abiertos. Esta modalidad tuvo la distribución geográfica más amplia y su uso corresponde a la época Clásica. Los jugadores parecen haber rebotado la pelota sobre los taludes o muros situados hacia cada uno de los lados de la cancha. El corredor más bien estrecho de la cancha, sugiere cierta limitación en el número de participantes en el juego. El glifo maya para "juego de pelota" representa una perspectiva de los taludes de la cancha. Además, las inscripciones confirman el vínculo entre los reyes y el juego de pelota, ya que a veces ellos portan el título ah pits, "el jugador de pelota."

    Héctor L. Escobedo A.

    AGRICULTURA

    La agricultura jugó un papel importante dentro de la civilización maya. Hoy en día, la práctica más común es lo que se conoce como roza o quema. Esta técnica consiste en cortar los árboles y vegetación del lugar a sembrar. Primero se quema la vegetación que quedó seca y esto deja ricos depósitos de carbón y ceniza.

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    Luego se utiliza la coa o palito para sembrar y se colocan las semillas de maíz, frijol o el cultivo que se quiera. Las lluvias hacen que germinen las semillas hasta la cosecha. Después de varias temporadas de siembra, esta técnica desgasta el suelo y es necesario abandonar los terrenos para permitirles su recuperación. Esto únicamente permite un uso limitado del bosque tropical.

    Estudios recientes han demostrado que los antiguos mayas tenían otras formas de cultivo que no eran tan destructivas. En el caso de los lacandones, se sigue un sistema similar al de roza o quema pero los terrenos escogidos para la siembra incluyen árboles grandes que permiten la regeneración más rápida de los terrenos. Asimismo, la variedad de cultivos es mayor, incluyendo tubérculos y árboles con frutas. Se cree que este método permitió un uso más continuo de la tierra debido a que el suelo no se desgastó tan fácilmente. Posiblemente esta fue una práctica prehispánica. Se debe recordar que la falta de herramientas de metal, debió ser una limitante para arrasar con el bosque de la manera que ocurre hoy en día.

    Otras prácticas agrícolas incluyen los huertos domésticos. Estos consistieron en pequeños huertos alrededor de las casas. Esto ha sido descubierto a través del análisis de fosfatos en los suelos que han demostrado el uso de fertilizantes naturales en tiempos prehispánicos. Estos fertilizantes consistieron en lodo de pantanos que aportaron ricos nutrientes a la tierra.

    La presencia de terrazas alrededor de los sitios arqueológicos permitieron la retención de suelos, retrasaron la erosión y conservaron la humedad. Esta práctica requirió de construcción de paredes que pudieron haber sido hechas de piedras sin trabajar. Algunas de estas paredes pudieron haberse construido a nivel doméstico pero se sabe que existieron obras controladas por una organización estatal prehispánica que requirió de gran movimiento de mano de obra.

    También se conoce la presencia de campos elevados. Algunos pantanos o bajos fueron transformados en campos productivos al excavar drenajes y apilar tierra entre ellos. Esto creó islas artificiales que podían fertilizarse constantemente. Esta práctica pudo realizarse durante todo el año.

    Tomado de Ancient Maya 2005 Arthur A. Demarest. Cambridge University Press.

    Bárbara Arroyo

    INFLUENCIA TEOTIHUACANA Y RELACIONES ENTRE SITIOS

    Durante el Clásico Temprano (250 a 550 DC) Teotihuacan fue el centro más poderoso de toda Mesoamérica. Su poder se manifestó especialmente entre el 400 y 550 DC, en las esferas políticas, económicas y religiosas de las Tierras Bajas Mayas, Altiplano y la Costa Sur de Guatemala.

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    Algunos gobernantes de Tikal aparecen retratados en las estelas flanqueados por militares vestidos a la usanza teotihuacana. También en Tikal y en Kaminaljuyu se construyeron templos y edificios administrativos con fachadas talud tablero y otros elementos arquitectónicos muy comunes en Teotihuacan, México.

    Existió una enorme red comercial y Teotihuacan se aseguró que sus productos llegaran a manos de la élite maya, entre ellos, vasijas y efigies de cerámica naranja delgada y obsidiana verde de Pachuca. Por otro lado, objetos de jade del Motagua y la obsidiana de El Chayal han sido recientemente descubiertos en los entierros de la Pirámide de la Luna de Teotihuacan.

    En Tikal y Kaminaljuyu se elaboraron cilindros trípodes con soportes almenados en estilo teotihuacano. Algunos presentan decoraciones hechas con estuco que representan deidades e iconografía teotihuacana, mientras que otros tienen una decoración en estilo maya.

    Asimismo, destacan los incensarios en estilo teotihuacano, prueba irrefutable de que participaban en ritos religiosos similares. En el Montículo A de Kaminaljuyu se descubrió un elaborado incensario con pastillajes en estilo teotihuacano, pero que lleva en la tapadera una figura sentada al estilo maya.

    En Tiquisate, Costa Sur de Guatemala, se han encontrado incensarios que presentan elementos iconográficos en estilo teotihuacano como mariposas, narigueras de talud-tablero, conchas, flores y otros. También, se localizaron los moldes para hacer estos pastillajes, por lo que sabemos que se producían localmente. Se cree que algunos de estos incensarios se utilizaban para un culto a los guerreros, dado que son los primeros casos de individuos con mariposas en el pecho. Otra hipótesis los relaciona con objetos de tributo, como maíz, conchas, mantas y otros.

    En algunas figurillas y monumentos del Clásico Temprano del Petén se encuentra el tocado "serpiente de fuego" de influencia teotihuacana. Este tocado se siguió usando en el Clásico Tardío en sitios de la Cuenca del Usumacinta, como Piedras Negras, Petén.

    Matilde Ivic de Monterroso

    RELACIONES ENTRE SITIOS E INTERCAMBIO CULTURAL

    El auge y esplendor de los mayas se demostró a través de los avances científicos, como los sistemas de calendarios, el desarrollo de las matemáticas, así como por medio de las artes, el esplendor de sus ricos edificios y el floreciente comercio que llegaba acompañado de bienes exóticos desde tierras lejanas. Las plazas se embellecieron con la presencia de estelas esculpidas, donde los gobernantes contaban sus extraordinarias hazañas de conquista sobre territorios enemigos.

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    En la región de las Tierras Altas, los poblados aumentaron y continuaron ocupando los valles, mientras que el sistema sociopolítico que parece haber imperado en la región fue el dominio de varios sitios mayores sobre amplias extensiones de terreno, controlando cada centro rector a otros sitios menores localizados dentro de su esfera política. Se considera que cada territorio mantuvo una relativa independencia en relación con sus vecinos, aunque existen evidencias jeroglíficas contrastantes, en algunas ocasiones señalando alianzas, mientras que en otras indican conflictos guerreros. Kaminaljuyu es un claro ejemplo de lo anterior, cuando en innumerables monumentos pétreos se muestra a cautivos amarrados y humillados frente a soberanos triunfantes vestidos con atuendos militares.

    Respecto a lo anterior, se sabe que personas del occidente de Guatemala llegaron y conquistaron Kaminaljuyu durante el segundo siglo de nuestra era, rompiendo el sistema de vida local. Los recién llegados irrumpieron la vida cotidiana, impusieron sus costumbres y sus tradiciones, así como también su lengua, de origen Maya Quicheana en sustitución de la Maya Cholana de los pobladores originales. La ciudad vivió décadas problemáticas, pero al final volvió a tomar el papel preferencial que la geografía política le había permitido durante siglos.

    Existen evidencias que indican que entre los años 435 y 534 d.C. se fortalecieron varios centros políticos mayores, que cobrarían importancia en los siglos venideros, pudiendo mencionarse a Tikal, Piedras Negras y Yaxchilan en la región del Usumacinta; Calakmul, Río Azul y Naachtun en el área norte; así como Quirigua y Copan en el sureste. La escultura en piedra continuó su evolución durante el Clásico Tardío, según lo muestran los paneles, dinteles y estelas talladas en diversas ciudades, como Piedras Negras, Yaxchilan, Palenque, Copan y Quirigua, mostrando imágenes de gobernantes adornados con grandes tocados de plumas de quetzal en el centro de la escena.

    Durante el Clásico Tardío (550-900 d.C.), el modelo político cambió a pequeños estados controlando territorios menores, cada uno con diferente extensión, pero de gran importancia. Los centros principales ya no dominaban el mismo territorio que durante el Clásico Temprano, en vista que las fronteras geopolíticas fueron estructuradas de manera diferente, debido al rápido crecimiento de los sitios que lograron obtener su autonomía. El aumento de la población condujo a que los dirigentes mayas buscaran una solución en cuanto al mejor manejo de los recursos, incrementándose entonces la agricultura intensiva por medio de sistemas hidráulicos, terrazas y campos elevados.

    Se considera que debido a la presión por mantener el control sobre áreas territoriales, se dieron continuos enfrentamientos guerreros entre pueblos vecinos al final del Clásico Tardío, así como desórdenes y revueltas internas en distintos sitios, debido al descontento creciente de la clase popular contra la opresión de sus dirigentes. Esto produjo un proceso de desintegración de los órdenes sociales y políticos en el sistema maya, a lo que dio origen al fenómeno conocido como "colapso" al final del siglo noveno. Manifestaciones bélicas pueden ser observadas inicialmente en Dos Pilas, Aguateca, Yaxchilan y Piedras Negras, propagándose posteriormente a otras regiones del extenso territorio maya. Ciudades importantes como Dos Pilas y Palenque sufrieron rápidos abandonos de sus habitantes, mientras que en el caso del área central, Tikal, Uaxactun y Xultun, continuaron su proceso de vida durante más tiempo.

    Juan Antonio Valdés



    RUTAS DE COMERCIO

    Durante todo el Período Clásico se nota que los pobladores de las Tierras Bajas mantuvieron un comercio estable con los de las otras regiones, surtiéndose de productos elaborados en diversos materiales.
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    De las Tierras Altas llegaba jade, obsidiana, plumas de quetzal, pieles de animales, vestidos de algodón, entre otros. De las Costas provenían las conchas y caracoles marinos, espinas de raya, sal, cacao, tabaco y algodón. Las Tierras Bajas por su parte exportaban sal, pedernal, pieles de animales, pumas de pájaros multicolores, vasijas cerámicas, tintas vegetales y otros bienes, pero se considera que se incluían dentro de las exportaciones más importantes, los avances científicos y tecnológicos, así como la parafernalia ritual.

    Kaminaljuyu, con su magnifica ubicación geográfica, en el centro del altiplano, le permitió a Kaminaljuyu continuar manteniendo el control sobre rutas y productos comerciales, como la obsidiana del Chayal y el jade de los márgenes del río Motagua. El gusto particular que tuvieron los mayas por el jade de color verde hizo que este material fuera transportado hasta regiones lejanas y trabajando para la fabricación de finas piedras de joyería. Por su parte, la obsidiana, también fue llevada a todos los rincones del área maya y empleada particularmente para realizar finos cuchillos, navajas y otros objetos curto-punzantes, que llegaron hasta ciudades lejanas del occidente de Guatemala, y el norte del Petén, Belice y México. Estos productos eran llevados por grupos de comerciantes, que se trasladaban por rutas terrestres entre valles y montañas, así como rutas fluviales delimitadas por los grandes ríos, como El Motagua, La Pasión y el Usumacinta, lo que les permitía conocer, al mismo tiempo, amplios territorios.

    Después de una larga travesía los comerciantes llegaban hasta el centro de las ciudades en donde se encontraban los mercados, lugar indicado para intercambiar sus productos. Estos mercados estaban junto a los edificios más importantes de cada ciudad, que generalmente eran templos, palacios y pirámides que tenían funciones públicas y religiosas.

    Juan Antonio Valdés

    TIKAL

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    El descubrimiento de este sitio fue hecho por una expedición del gobierno guatemalteco organizada por Modesto Méndez y Ambrosio Tut, en 1848. Más adelante, pero aún en el siglo XIX, durante las visitas de Alfred Maudslay se fotografiaron por primera vez la escultura y la arquitectura de Tikal y en 1885 y 1904, Teobert Maler continuó esta labor para el Peabody Museum, de la Universidad de Harvard.

    El trabajo de Maler fue terminado por Alfred Tozzer y R. E. Merwin, ambos del Museo Peabody, quienes lograron completar el primer mapa del lugar. Los monumentos e inscripciones fueron registradas por Sylvanus Morley, como parte de su estudio pionero de textos jeroglíficos mayas.

    Durante el primer año de excavaciones efectuadas por la Carnegie Institution de Washington en el sitio de Uaxactún, Edwin Shook visitó Tikal y recubrió un complejo de edificios, el Grupo H y desde esa fecha comenzó a trabajar para hacer investigaciones arqueológicas en Tikal.

    Tomado de "La Civilización Maya". Robert Sharer. Fondo de Cultura Económica. 1998



    MUNDO PERDIDO

    Mundo Perdido es un conjunto arquitectónico situado en el extremo suroeste del centro de Tikal.

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    Las excavaciones del Proyecto Nacional Tikal en Mundo Perdido –realizadas entre 1979 y 1984– mostraron su importancia en la historia de la corte real y los linajes de la ciudad de Tikal, así como su participación en la conducción de la vida diaria de la población local.

    Como los otros grupos que conforman a Tikal, Mundo Perdido también se desarrolló a través de un período largo de tiempo, desde su inicio hacia 600 a.C., hasta su abandono hacia 900 d.C., es decir, en forma ininterrumpida durante 1500 años.

    El grupo contiene 36 edificios, incluyendo pirámides, templos, palacios y plataformas que rodean cuatro plazas. Al entrar en el espacio de este inmenso complejo, sorprende el tamaño del monumento central, conocido como la Gran Pirámide o Estructura 5C-54. Tiene 32 m de altura, con una escalinata en cada uno de sus cuatro lados.

    En el lado oriental del complejo hay cuatro templos; tres de ellos forman una unidad simétrica (5D-84, -86, y -88), mientras el cuarto templo (5D-87) es más alto que los otros. Bajo estos templos se encontraron varias tumbas del Clásico Temprano (siglos IV y V d.C.), conteniendo ejemplos cerámicos extraordinarios de ofrendas funerarias que muestran pájaros, mamíferos e insectos como el tema principal.

    La función de la pirámide siempre pudo ser la misma: es el punto visual para la observación de los cambios en el año solar, controlando la salida del sol en la cúspide de tres de aquellos cuatro templos situados al este de la plaza. En otras palabras, a través de la pirámide y los tres templos frente a ella, era posible marcar los solsticios y equinoccios en el tránsito del sol a través de las estaciones. Otros ejemplos de este tipo de agrupación arquitectónica especializada existen fuera de Tikal; son conocidos como "Conjuntos de tipo Grupo E", siguiendo la nomenclatura de otro de estos complejos situado en la ciudad de Uaxactún, algunos kilómetros al norte de Tikal.

    En el lado norte del complejo hay tres palacios colocados en una unidad común, probablemente el único sector residencial dentro de un conjunto netamente ceremonial. Dentro de estos edificios fueron descubiertas otras tumbas que contenían individuos depositados con interesantes ofrendas cerámicas durante el inicio del período Clásico Tardío hacia el siglo VII d.C. En la esquina noroeste de Mundo Perdido se encuentra un alto templo (5C-49), el segundo en altura del conjunto. Este edificio contuvo dos tumbas importantes del período Clásico Tardío, con ofrendas importantes que incluyen algunos vasos policromados y muchos objetos y ornamentos delicados hechos de concha, caracol, nácar, hueso y jade, algunos de ellos con imágenes antropomorfas y zoomorfas. Probablemente las personas enterradas en 5C-49 pertenecían a la élite que era prominente en Tikal durante la segunda parte del siglo VIII, aunque no los propios gobernantes.

    De esta manera, es evidente que Mundo Perdido fue el centro de la corte real de Tikal durante una parte del Clásico Temprano, siendo el lugar de enterramiento de algunos de los gobernantes tempranos de Tikal. Posteriormente siguió siendo un centro funerario importante para las élites de la ciudad, junto con otros conjuntos arquitectónicos.

    El tesoro artístico que representa el material recuperado durante la exploración del conjunto es una parte importante de la colección del Museo Nacional de Arqueología y Etnología.

    Juan Pedro Laporte

    EL COLAPSO EN LAS TIERRAS BAJAS

    La mayoría de los centros prehispánicos de la región geográfica y cultural denominada Tierras Bajas mayas, sufrieron efectos devastadores del colapso entre los años 790 y 890 d.C. Este fenómeno provocó el establecimiento de un nuevo orden en la organización sociopolítica, un severo despoblamiento de la región y como consecuencia, el derrumbe de la cultura maya del período Clásico.

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    Actualmente, la mayoría de investigadores concuerdan en señalar que el colapso, fue un fenómeno gradual y multicausal y no hay consenso sobre cuál fue el factor de mayor relevancia para el mismo. En las Tierras Bajas mayas el colapso afectó a los centros de alto rango sociopolítico y las pequeñas comunidades rurales y agrícolas. Hacia el final del Clásico Tardío los habitantes de las aldeas del norte de Petén no fueron capaces de sostener programas viables de construcción arquitectónica y ocupación permanente. No hay certeza sobre sus causas, únicamente planteamientos que deberán comprobarse.

    Aunque parezca lo contrario, no es sólido argumentar que el colapso lo causó el deterioro del medio ambiente, provocado por el incremento de la población durante el período Clásico Tardío. El ejemplo de Quirigua es bastante ilustrativo, ya que a pesar de ocupar un valle fértil continuamente favorecido por aluviones derivados del curso del Río Motagua, también experimentó la ruina.

    Es un hecho que sociedades complejas preindustriales parecidas a la maya, conservaron índices demográficos por debajo de la capacidad de soporte de su entorno ecológico. Sin negar el gran aumento demográfico que antecedió al colapso, es lógico aceptar que tuvieron a su disposición métodos de control de la natalidad para limitar el crecimiento de la población, tales como abortos, tabúes sexuales y otros, antes de desequilibrar su medio ambiente.

    La posibilidad de intensificar los sistemas de cultivo conocidos o de introducir otros sistemas, también pudo haber solucionado el problema del desequilibrio entre el índice demográfico y la capacidad de soporte del entorno, para no agotarlo. Por lo tanto, la degradación ambiental y el crecimiento de la población antes del colapso maya es algo que debe explicarse en vez de asumirse, ya que la relación entre el hombre y su medio ambiente no es estática ni impredecible.

    Los resultados de estudios de química dietética, osteológicos y paleoecológicos realizados en los restos óseos de la zona suroeste de las Tierras Bajas, contradicen las interpretaciones relacionadas con la degradación ambiental, la desnutrición y las enfermedades como causas principales del colapso maya. La evidencia para avalar la existencia de catástrofes naturales ligadas al colapso es poco significativa e inconsistente. En conjunto, los resultados sugieren que las interpretaciones de este fenómeno deben enfocarse más a factores sociales que ambientales.

    La definición del final del período Clásico como una época de guerra endémica, necesariamente rechaza la hipótesis en torno a la invasión foránea y a la preponderancia de factores de índole climática, ecológica y económica. De hecho, la hipótesis de la invasión extranjera carece de base sólida, ya que esta clase de fenómeno no puede basarse sólo en la introducción de cerámica gris y naranja fino o estilos escultóricos y arquitectónicos foráneos que aparecieron de manera aislada. Es obvio que la verificación de una invasión requiere la recuperación de de un conjunto más amplio de elementos culturales extranjeros en los centros del Río La Pasión, tales como cambios en la tradición funeraria, evidencia que no se ha recuperado hasta ahora. Aún asumiendo que en efecto ocurrieron intrusiones de grupos foráneos en las Tierras Bajas, es lógico argumentar que su éxito fue posible debido a que previo su arribo, las entidades políticas locales estaban sumamente debilitadas por factores endógenos.

    La proliferación de las minorías selectas y las políticas inapropiadas conducidas por la clase gobernante, parecen haber sido factores de gran relevancia para el colapso. Es natural asumir que la manifestación de tales problemas políticos fue distinta en las diferentes regiones. Cualquiera que haya sido el origen del colapso, es evidente que después del mismo, el área central de las Tierras Bajas nunca alcanzó un nuevo apogeo. Algunos centros continuaron habitados, pero ninguno tuvo la complejidad, exuberancia y elaboración de aquellos construidos durante el período Clásico.

    Héctor L. Escobedo A.