¿Qué es el patrimonio en los museos?

Sin importar el campo del conocimiento, todos coinciden en la existencia del un proceso artificial contemporáneo de producción del patrimonio, que selecciona elementos vinculados con el pasado, lo auténtico o lo natural, para convertirlos en productos listos para el consumo moderno (Ashworth 1994, Prats 1998, Kirshenblatt-Gilmblett 2001, Davalon 2006, Frigolé 2010).

En este sentido, nos referiremos a una producción cultural en el presente que recurre al pasado (Kirshenblatt-Gimblett 2001), o a la representación y materialización del pasado en el presente (Guillaume 1990).

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En la teoría, se ha vinculado el patrimonio con dinámicas de poder y legitimación, como objeto del poder y fuente de conflictos, así como elemento de regulación social y cultural. Según Prats (1998) "…ninguna invención adquiere autoridad hasta que se legitima como construcción social y ninguna construcción social se produce espontáneamente sin un discurso previo inventado por el poder…", por su parte, Néstor García Canclini (1999) sostiene que además el patrimonio cultural es un "…proceso social que, como el otro capital, se acumula, se renueva, produce rendimientos que diversos sectores se apropian de forma desigual…".

Considerando que las dinámicas políticas y económicas cada día difuminan los límites territoriales a través de las estructuras supranacionales y la globalización, las identidades nacionales han sido sustituidas por ejercicios locales y limitados territorialmente, recuperando los valores étnicos, culturales y de organización tradicional. En la actualidad, el patrimonio y los museos contribuyen con la capacidad para construir localidad y como medio para la revitalización cultural y social de frente a las dinámicas de globalización (Frigolé y Roigé 2006, del Mármol 2010).

De acuerdo con los expertos, la tendencia actual nos indica que todo es susceptible a ser convertido en patrimonio a través de un proceso artificial de identificación, selección y patrimonialización, incluyendo bienes tangibles e intangibles, materiales e inmateriales, objetivos y subjetivos. Al mismo tiempo, para Jeudy (1989) el mundo corre el riesgo de convertirse en un gigantesco museo, lo que supone que estamos ante el fenómeno de museificación.

Aunque algunos museos escapan o intentan escapar a esta dinámica de mercado, cada vez es más común que el valor patrimonial de las colecciones se transforme en productos culturales para el consumo de la sociedad. Según Hernández (1992), las exposiciones temporales constituyen el esfuerzo de renovar constantemente el producto cultural, que genera campañas publicitarias que incluyen imágenes de las obras que forman la exhibición, agendas culturales y salas presentadas como un espectáculo para atraer más visitantes a los museos que habitualmente permanecen desiertos.

Aunque la dinámica de mercado ha ocasionado el surgimiento de instituciones diversas como los parques de diversiones, donde se desarrolla un comercio seudocultural o la oferta de obras de arte en el mercado con fines especulativos, el patrimonio cultural en los museos sigue siendo determinado por sus colecciones. En la actualidad las clasificaciones de museos identifican una gran gama

COLECCIÓN NACIONAL: Piedra angular de las identidades culturales de Guatemala

Como parte del Proyecto Renovación Integral de la Sala Etnología, desde 2016 se inició la búsqueda y adquisición de elementos representativos de la diversidad cultural de Guatemala, donde también se incluyen las expresiones culturales de los pueblos Xinca, Garífuna y Mestizo.

La Colección Nacional se reconoce como un elemento fundamental para el conocimiento del patrimonio cultural del país y para el fortalecimiento de la identidad cultural de la sociedad guatemalteca (Escobedo 2014, Casaús 2012). Uno de los principales valores de la Colección Nacional es el alto porcentaje de bienes que proceden de las investigaciones científicas realizadas en distintas regiones culturales del territorio nacional, lo que permitiría mejorar nuestra comprensión y conocimiento sobre la historia precolombina de la cultura Maya.

Los registros de ingreso e inventario de la Colección Nacional, han permitido identificar una serie de bienes culturales que provienen de donaciones privadas realizadas principalmente entre las décadas de 1930 y 1970, destacando las colecciones Diesseldorff, Lazari, Jacobsthal, Bopel Rosa y otras, que representan el 12% de la Colección Nacional. El MUNAE también es uno de los principales depósitos de bienes culturales proceden de decomisos judiciales realizados en el interior y exterior de la república de Guatemala, especialmente a partir de la década de 1980. Los registros documentales permiten confirmar que las colecciones del MUNAE se han enriquecido fundamentalmente con materiales procedentes de diferentes sitios arqueológicos de la república, en los que se han llevado a cabo excavaciones científicas desde principios del siglo XX.

A partir de una revisión profunda elaborada por Escobedo (2014) y en base a los registros del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales, la siguiente relación de proyectos arqueológicos en Guatemala se presenta para hacer un énfasis en la relevancia de los materiales arqueológicos que han conformado la Colección Nacional: el Instituto Arqueológico de América en Quiriguá (1910-1914), la Institución Carnegie en Uaxactún (1926- 1937), Kaminaljuyú (1935-1942, 1947, 1950) y Nebaj (1945- 1949), la Universidad de Pennsylvania en Piedras Negras (1931-1939), Tikal (1956-1969) y Quiriguá (1974-1979), la Universidad de Harvard en Altar de Sacrificios (1959-1963) y Ceibal (1964-68).

La Misión Arqueológica Franco-Guatemalteca en Mixco Viejo (1954-57, 1961-62 y 1966-67), La United Fruit Company en Zaculeu (1946-49), el Comité pro Reconstrucción de Monumentos Nacionales y el Fondo Nacional Suizo de Investigaciones Científicas en Iximché (1959-64), el Museo Público de Milwaukee en Las Ilusiones-Bilbao-Escuintla (1961-63), la Universidad Estatal de Pennsylvania en Kaminaljuyú (1968-71).

El Centro Nacional de Investigación Científica de Francia en Nebaj (1964-65), en el valle del Río Chixoy (1977-82), en La Joyanca (1998-2003, 2009, 2012), en Naachtun (2010-hoy), la Misión Científica Francesa en Guatemala en la cuenca de San Andrés Sajcabajá (1972-1977).

La Misión Arqueológica y Etnológica Francesa en México en la región de Tactic (1974-76), el Instituto de Antropología e Historia en Tikal y Uaxactun (1979-1985), en Topoxte y Yaxha (1989-1997), en Nakum (1998-2008), en Naranjo (2003-hoy), la Universidad de Vanderbilt en Dos Pilas, Aguateca, Tamarindito, Arroyo de Piedra y Punta de Chimino (1989-1994), la Universidad de Brown en Piedras Negras (1997-2001), en Cancuén (2002-hoy), la Universidad de Texas en San Antonio en Río Azul (1983-1987, 2005-2006), la Universidad Metodista del Sur y Universidad de Washington en Saint Louis Missouri en El Perú-Waka' (2003-hoy), la Universidad de Idaho y la Fundación FARES en El Mirador (1979-hoy), la Universidad de Vanderbilt y la Universidad de Boston en Holmul y Cival (2004-hoy), la Universidad de Brown y la Universidad de Austin en Texas en El Zotz (2005- hoy), la Universidad de Boston en San Bartolo-Xultun (2001- hoy), la Universidad de Brandeis en Sierra del Lacandón (2004-2008), el Instituto Eslovaco de Arqueología e Historia en Uaxactun (2009-hoy), la Universidad de Calgary (2005- 2006), la Universidad de Valencia en La Blanca y Chilonché (2004-hoy), Queen College en Tayasal y NintunChich (2005- hoy), Museo de Arqueología Lacustre en Samabaj y otros proyectos.

De manera simultánea, entre las décadas de 1930 y 1980, la Colección Etnológica fue incrementando paulatinamente, en especial por medio de la adquisición de bienes representativos de la Cultura Maya. El MUNAE resguarda la más importante colección de piezas textiles que pueden ser fechadas entre 1890 y 1980, incluyendo elementos representativos de múltiples comunidades lingüísticas mayas. Esta colección se complementa una tremenda muestra de objetos de alfarería, cestería, instrumentos musicales, máscaras ceremoniales, chachales, joyería y juguetes que dan muestra de la diversidad cultural de la sociedad guatemalteca.


Colección Nacional: importancia del contexto arqueológico

Algunos otros autores ya han expresado anteriormente la importancia de la colección nacional para el conocimiento del patrimonio cultural del país y para el fortalecimiento de la identidad cultural de la sociedad guatemalteca (Escobedo 2014, Casaús 2012). Uno de los principales valores de la Colección Nacional es el alto porcentaje de bienes que proceden de las investigaciones científicas realizadas en distintas regiones culturales del territorio nacional, lo que permitiría mejorar nuestra comprensión y conocimiento sobre la historia precolombina de la cultura Maya.

A través del análisis general de los registros de ingreso e inventario de la Colección Nacional, hemos podido identificar una serie de bienes culturales que provienen de donaciones privadas realizadas principalmente entre las décadas de 1930 y 1970, destacando las colecciones Diesseldorff, Lazari, Jacobsthal, Bopel Rosa y otras, que representan el 11.95% de la Colección Nacional. En esta misma categoría se incluyen los bienes adquiridos a través de la compra a particulares, actividad documentada entre 1949 y 1984. Por otra parte, un considerable número de bienes culturales han sido entregados al MUNAE para aumentar la Colección Nacional, los cuales proceden de decomisos judiciales realizados en el interior y exterior de la república de Guatemala. Dichos bienes han sido depositados dentro de nuestras bodegas, especialmente a partir de la década de 1980, los que en su conjunto representan 17.75% de la colección arqueológica.

En este sentido, hemos podido confirmar que las colecciones del MUNAE se han enriquecido fundamentalmente con materiales procedentes de diferentes sitios arqueológicos de la república, en los que se han llevado a cabo excavaciones científicas desde principios del siglo XX. Aunque algunos de los proyectos que continúan activos aun no han entregado las piezas arqueológicas al MUNAE, a partir de una revisión muy completa elaborada por Escobedo (2014) y en base a los registros del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales, la siguiente relación de proyectos arqueológicos en Guatemala se presenta para hacer un énfasis en la relevancia de los materiales arqueológicos que han conformado la Colección Nacional: el Instituto Arqueológico de América en Quiriguá (1910-1914), la Institución Carnegie en Uaxactún (1926-1937), Kaminaljuyú (1935-1942, 1947, 1950) y Nebaj (1945-1949), la Universidad de Pennsylvania en Piedras Negras (1931-1939), Tikal (1956-1969) y Quiriguá (1974-1979), la Universidad de Harvard en Altar de Sacrificios (1959-1963) y Ceibal (1964-68), la Misión Arqueológica Franco-Guatemalteca en Mixco Viejo (1954-57, 1961-62 y 1966-67), La United Fruit Company en Zaculeu (1946-49), el Comité pro Reconstrucción de Monumentos Nacionales y el Fondo Nacional Suizo de Investigaciones Científicas en Iximché (1959-64), el Museo Público de Milwaukee en Las Ilusiones-Bilbao-Escuintla (1961-63), la Universidad Estatal de Pennsylvania en Kaminaljuyú (1968-71), El Centro Nacional de Investigación Científica de Francia en Nebaj (1964-65), en el valle del Río Chixoy (1977-82), en La Joyanca (1998-2003, 2009, 2012), en Naachtun (2010-hoy), la Misión Científica Francesa en Guatemala en la cuenca de San Andrés Sajcabajá (1972-1977), la Misión Arqueológica y Etnológica Francesa en México en la región de Tactic (1974-76), el Instituto de Antropología e Historia en Tikal y Uaxactun (1979-1985), en Topoxte y Yaxha (1989-1997), en Nakum (1998-2008), en Naranjo (2003-hoy), la Universidad de Vanderbilt en Dos Pilas, Aguateca, Tamarindito, Arroyo de Piedra y Punta de Chimino (1989-1994), la Universidad de Brown en Piedras Negras (1997-2001), en Cancuén (2002-hoy), la Universidad de Texas en San Antonio en Río Azul (1983-1987, 2005-2006), la Universidad Metodista del Sur y Universidad de Washington en Saint Louis Missouri en El Perú-Waka' (2003-hoy), la Universidad de Idaho y la Fundación FARES en El Mirador (1979-hoy), la Universidad de Vanderbilt y la Universidad de Boston en Holmul y Cival (2004-hoy), la Universidad de Brown y la Universidad de Austin en Texas en El Zotz (2005-hoy), la Universidad de Boston en San Bartolo-Xultun (2001-hoy), la Universidad de Brandeis en Sierra del Lacandón (2004-2008), el Instituto Eslovaco de Arqueología e Historia en Uaxactun (2009-hoy), la Universidad de Calgary (2005-2006), la Universidad de Valencia en La Blanca y Chilonché (2004-hoy), Queen College en Tayasal y NintunChich (2005-hoy), Museo de Arqueología Lacustre en Samabaj y otros proyectos.

Finalizamos el análisis de la colección nacional indicando que los bienes culturales provenientes de contextos arqueológicos conocidos, representan el 71.30% de la Colección Nacional, lo que sin lugar a dudas permite respaldar y legitimar la relevancia de esta colección para la comprensión y conocimiento de la antigua Civilización Maya.